En sólo 60 días la Fundación Somos Manos Tapatías, que preside Jesús Salazar Zazueta, ha distribuido más de 2 millones de litros de agua potable, mediante 187 pipas, y entregado 127 mil garrafones de 20 litros a alrededor de 9 mil familias de 26 colonias de Guadalajara, principalmente de las zonas oriente y sur de la ciudad. Lo anterior pone de manifiesto la incapacidad de los gobiernos, en este caso el de Guadalajara, para resolver la severa crisis de agua contaminada que padecen los tapatíos en lo que va del actual 2026.

Salazar Zazueta, al rendir el informe de estas acciones emprendidas por la Fundación, subrayó que esta experiencia demuestra la capacidad de la sociedad civil organizada para responder ante una emergencia cuando las necesidades de la población no pueden esperar. “Cada pipa representa una familia que necesitaba resolver algo tan básico como tener agua en su casa. Y detrás de cada garrafón hay una familia que pudo contar con agua para beber y para sus necesidades diarias”, declaró.

Sin embargo, fue claro al señalar que la ayuda ciudadana debe ser un respaldo temporal y no convertirse en sustituto de los servicios públicos. “Una Fundación puede llevar una pipa, puede entregar un garrafón y puede organizar a cientos de personas para ayudar. Pero garantizar agua suficiente, segura y de calidad corresponde a las instituciones responsables”, destacó.

Y agregó: “Si como Estado y como ciudad no somos capaces de garantizar algo tan vital y tan básico como el acceso al agua de calidad, ¿qué podemos esperar cuando enfrentemos problemas todavía más complejos?”. En este sentido, hizo un llamado a las autoridades para que informen con claridad sobre las medidas que se están tomando y los plazos previstos para resolver el problema.

“Los tapatíos merecemos abrir una llave y tener la certeza de que el agua llegará, que será suficiente y que tendrá la calidad necesaria para nuestras familias”, expresó Jesús Salazar, quien apuntó que el acceso al agua debe abordarse como un derecho y como parte de las condiciones necesarias para vivir con dignidad.

El presidente de Somos Manos Tapatías señaló que la discusión no debe limitarse al abastecimiento emergente, sino alcanzar las condiciones que permitan garantizar un servicio permanente y confiable. “No se trata de buscar culpables. Se trata de buscar soluciones. Queremos que los tapatíos tengan agua, sí. Pero queremos algo más: que tengan un servicio público digno, confiable y permanente”.

Finalmente, Salazar Zazueta informó que la distribución de agua por parte de la Fundación continuará mientras haya familias que la necesiten. Y en este renglón, subrayó que la Fundación Somos Manos Tapatías mantiene también su disposición para participar en la búsqueda de soluciones de fondo junto con especialistas, comunidades y autoridades.