Soy de los convencidos de que la Rosca de Reyes se parte el 6 de enero, día de los Santos Reyes o de los Reyes Magos… no un día previo, el cinco, porque todavía no hay motivo para celebrar. Pero esta es una vieja discusión que no ha alcanzado el consenso popular. Como tampoco ha sucedido cuando preguntamos: ¿Dónde hacen la rosca de Reyes más rica? Es tan discutible como el que ¿dónde venden las mejores tortas ahogadas?
Más allá de los gustos personales o familiares, la Rosca de Reyes debe de ser una hermosa tradición que no debemos dejar morir, no obstante que en Jalisco -y en general en el occidente del país- no se celebra el Día de Reyes -como en el Bajío y el centro del país- como símil de los regalos que dejó el Niño Dios bajo el árbol en Navidad, después de una deliciosa cena de Nochebuena.
Sin embargo, pese a no ser generalizada este festividad del 6 de enero, la venta y compra de la Rosca de Reyes es tanto como la del pavo o pierna para la cena navideña. Los supermercados, las panaderías y hasta afuera de casa la oferta de roscas es de las más variadas. Difícil asegurar cuál es la mejor y más deliciosa, pues, como en todo, “en gustos se rompen géneros”.
No importa dónde compres la Rosca de Reyes, cómo está elaborada, qué ingredientes externos la adornan y de qué está rellena, pero lo que nunca debe de faltar es la clásica figura del Niño Dios -sin importar el material del que esté hecho- repartido a lo largo de la rosca. Y, por supuesto, hay que saborearla acompañada de una taza con un delicioso chocolate caliente.
No dejemos, pues, morir esta vetusta tradición; que en nuestro hogar, ya sea la noche del día cinco o la mañana del día seis, el mero Día de Reyes, nunca falte la partida de rosca en familia, y que quienes tuvieron la suerte de que en su rebanada aparezca la figura del Niño Dios, cumpla con la también tradicional invitación a comer tamales el dos de febrero, Día de la Candelaria, para cerrar “con broche de oro” la ruta Guadalupe-Reyes.
¡Provecho…!