¿Cuánta tinta, cuántos caracteres, cuánta saliva se ha gastado, cuánto tiempo se ha destinado en los medios de comunicación tradicionales y digitales en hablar de MORENA y de los Rocha’s y los Andy’s, por referirnos a los dos temas de mayor escándalo recientemente? ¿Y qué ha sucedido? ¡Nada! Sin embargo, MORENA está en boca de todos, en la mente de todos y en los ojos de todos. Llevamos semanas, por no decir meses, que en México no se habla de otra cosa, directa o indirectamente, que de MORENA. Para bien o para mal, pero MORENA es el centro de todo lo que sucede y no sucede en el país.
¿Y qué se dice de los partidos de oposición y sus dirigencias nacionales? ¡Nada que no sea todo lo que se la pasan hablando de MORENA!
¿Y mientras qué hacen los morenistas? Dando motivos para que todo mundo hable de MORENA. Un día es la dirigente nacional Ariadna Montiel; otro día la presidente de la Comisión de Elecciones, Citlalli Hernández; otros más, los aspirantes a los cargos de elección popular en el 2027, a quienes se les acusa de llevar a cabo actos anticipados de campaña; otros, los diversos liderazgos en los estados celebrando las llamadas asambleas informativas de defensa de la soberanía… Pero todos hablan de MORENA y de los morenistas por cualquier motivo.
Y en Jalisco no es la excepción. Por cada post -de texto o video- que comparte Mirza Flores, dirigente de Movimiento Ciudadano, destacando las maravillas de los gobiernos emecistas, asegurando que los jaliscienses están en buenas manos, comparte dos hablando de MORENA, de manera negativa, por supuesto, pero finalmente MORENA es el tema de la mayoría de sus mensajes.
Los detractores de los morenistas en Jalisco destacan, por ejemplo, la celebración de diversas asambleas informativas en diferentes puntos de la metrópoli o el estado, encabezadas por liderazgos que están enfrentados, pero al parecer eso tiene sin pendiente a la dirigencia nacional, pues entre más asambleas se realicen llegan a mayor número de potenciales simpatizantes o hasta votantes, sabedora de que ella será la que defina las candidaturas a final de cuentas.
Si se hace un balance “a ojo de buen cubero” sobre las veces en que se habla mal de MORENA frente a las ocasiones en que se habla bien, incluyendo la intervención de los mismos morenistas defendiéndose, quizás concluyamos que el porcentaje de lo primero (hablar negativamente) es mayor, pero ¿acaso eso permea entre la ciudadanía común, entre la gente de “a pie”, de la calle? ¿Qué tanto efecto tienen al respecto en ellos, las redes sociales? ¿Qué dicen las encuestas serias levantadas al respecto? Hasta lo que se ha publicado ahora, la aprobación a la actuación de la presidente Claudia Sheinbaum ronda entre el 6.5 y el 7 de calificación, mientras que MORENA continúa aventajando en 14 ó 15 entidades de las 17 donde habrá relevo de gubernaturas y mantiene también esa ventaja para obtener mayoría calificada en la Cámara de Diputados. Al menos hasta el día de hoy.
¿Entonces cómo se está procesando, cómo está digiriendo la ciudadanía toda esa información negativa que se produce y reproduce en torno a MORENA? ¿Acaso hay un voto silencioso o escondido en contra que aparecerá el domingo seis de junio del 2027? ¿O estará resultándole contraproducente a la oposición la crítica y la narrativa negativa en contra de la 4T, y lo único que logra al tener a MORENA como centro de su discurso es que permanezca en el subconsciente del electorado como su gran benefactor por los programas sociales ante la ausencia de liderazgos o de verdaderas opciones de gobierno en esa oposición?
Esperemos el paso del tiempo para confirmarlo, pero mientras todo mundo siga hablando de MORENA y MORENA siga siendo el centro del discurso de la oposición, quien seguirá capitalizando todo eso a su favor será, precisamente… MORENA.
Y si no, al tiempo…