Ayer hace 25 años el Partido Acción Nacional (PAN), en la persona del carismático Vicente Fox Quesada, hacía historia al ganar por primera vez la Presidencia de la República y propinándole su primera derrota al Partido Revolucionario Institucional (PRI), luego de gobernar al país durante 71 años de manera ininterrumpida. El priista que “pagó los platos rotos” fue su candidato Francisco Labastida Ochoa, mientras el Partido de la Revolución Democrática (PRD), con la entonces máxima figura de la izquierda en México, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, se hundía en el tercer lugar.

El candidato panista Fox Quesada obtuvo 15 millones 989 mil 636 votos (42.52%), el priista Labastida Ochoa sumó 13 millones 579 mil 718 sufragios (36.11%), en tanto Cárdenas Solórzano se quedó con 6 millones 256 mil 780 votos (16.64%). En Jalisco Fox obtuvo 1 millón 392 mil 535 votos (53%), Labastida 941 mil 962 votos (35.9%9, y Cárdenas 163 mil 269 votos (6.22%).

En su cuenta de X, el expresidente Fox escribió ayer: “¡Hace 25 años, el cambio llegó a México! Con su voto, millones de mexicanas y mexicanos abrieron la puerta a la democracia y a nuevas oportunidades. Hoy, vale la pena recordar lo que juntos logramos”.

¿Qué ha sucedido desde aquel año, inicio del nuevo milenio, a la actualidad, un cuarto de siglo después? Por un lado, el PAN logró retener con mucha dificultad el poder seis años después, con Felipe Calderón Hinojosa como candidato, quien superó con apenas el 0.56% de diferencia al candidato de la izquierda Andrés Manuel López Obrador, mientras en esa elección del 2006 ahora era el PRI el que se “hundía” al quedar en tercer lugar. Por el otro, el PRI “resucitó” 12 años después -en el 2012-, al recuperar la presidencia de la República con Enrique Peña Nieto como candidato, quien derrotó a López Obrador con una amplia ventaja de más de 4 millones de votos, en tanto que ahora fue el PAN el que se “hundió” hasta la tercera posición.

Dieciocho años después de aquella fecha histórica, López Obrador por fin logró ganar la elección presidencial con su propio partido, el Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), aliado con el Verde Ecologista y el Partido del Trabajo, con el que el año pasado logró refrendar el triunfo con Claudia Sheinbaum Pardo como candidata y mantenerse al frente de Poder Ejecutivo federal. En ambas contiendas, el PAN y el PRI prácticamente fueron “borrados” del escenario político, salvó un período de tres años, en la segunda mitad del sexenio de AMLO, que evitó que aquella coalición obtuviera la mayoría absoluta en el Legislativo.

Hoy, 25 años después de aquella transición política, la oposición en México no es ni siquiera la sombra de aquella que en el 2000 llegaba al poder y de aquella que lo perdía después de ejercerlo durante siete décadas. Y lo peor: no se advierte que pronto pueda resurgir.

Por eso, como escribió ayer Vicente Fox: “Hoy, vale la pena recordar lo que juntos logramos”. Sólo eso le queda a la oposición hoy en día: recordar.