Ayer en su mensaje a la comunidad universitaria, en el que invita al diálogo con el grupo inconforme que se ha manifestado en los últimos días hasta con algunos connatos de violencia en el edificio de Rectoría y el Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH), e intentos de toma de instalaciones, la rectora general de la Universidad de Guadalajara, Karla Planter Pérez, advirtió categórica:
“Lo digo sin rodeos: No vamos a permitir que actores externos manipulen, tergiversen o se aprovechen de las causas legítimas de nuestros estudiantes para fines políticos ajenos a la Universidad”.
Días antes, el secretario general del sindicato del personal administrativo, Jesús Becerra Santiago, tras reprobar también los actos de violencia, señaló: “No vamos a permitir que encapuchados pongan en riesgo la integridad de nuestra comunidad (…). No vamos a permitir que personas ajenas vengan a agredir a nuestras trabajadoras y trabajadores o a dañar el patrimonio de todos. La protesta legítima siempre será respetada, pero la violencia y la intromisión externa no tienen cabida en nuestra universidad”.
¿Quién o quiénes son los que desde el exterior buscan conflictuar al interior de la UdeG y con qué propósito? ¿De quién es “la mano que mece la cuna” y qué ganancias espera o esperan obtener? De acuerdo a señales detectadas durante estos días a partir de que estalló el conflicto, se ha encontrado la “punta” de algunos “hilos” que podrían conducir a conocer y saber desde dónde y quiénes estarían promoviendo y patrocinando este conflicto en el que se ha visualizado la abierta participación de integrantes de la Unión de la Juventud Revolucionaria de México (UJRM) -organización de corte marxista leninista, cuyo símbolo es la hoz y el martillo-, como Gustavo Morales Partida -egresado de Historia, aunque él asegura ser estudiante-, quien a través de redes sociales confesó su participación en los actos violentos y que agredió a algunos trabajadores universitarios como se observa en uno de los videos donde golpea a un profesor por la espalda.
También está la imagen de otro de los manifestantes que lleva en las manos sendos bloques de cemento como armas, cuya identidad ya se tiene la investigación muy avanzada.
Al respecto, ayer el periódico El Informador publicó una nota en la que revela lo siguiente: “En redes sociales circulas grabaciones en las que se observa la participación de individuos identificados por los propios estudiantes. Entre ellos está Moisés Alejandro Flores, quien no pertenece a la Universidad de Guadalajara (se dio de baja voluntariamente, según la ficha publicada por el mismo diario), y es señalado como presunto narcomenudista” al interior del CUCSH.
En este sentido, en su mensaje la rectora Planter Pérez advirtió: “Entre las peticiones (…) que definitivamente no podemos atender, como destinar espacios en los Centros Universitarios espacios de tolerancia para el consumo de cannabis. Esta es una demanda que simplemente no vamos a aceptar (…). La universidad es un espacio para el aprendizaje y el desarrollo del conocimiento, no para consumir este tipo de sustancias”.
Más allá de las demandas justas de los estudiantes que la Rectora General se comprometió atender, todo indica que desde el exterior hay intereses por “apropiarse” de la Universidad de Guadalajara y que para ello tienen un camino muy bien trazado en tiempos y acciones, como la exigencia de suspender o cancelar las elecciones del Consejo General Universitario y la reforma a la Ley Orgánica universitaria. Sobre el primer punto, Karla Planter también apuntó categórica: “Otra de las demandas que definitivamente no aceptaremos es cancelar el proceso´de elección de los integrantes del Consejo General Universitario (…). Eso sería ilegal, violaríamos la normatividad y los derechos de una comunidad de más de 360 mil personas…”.
Sobre el segundo punto, la reforma a la Ley Orgánica de la UdeG, se asegura que durante la mesa de diálogo que encabezó el secretario general, César Barba Delgadillo, quien encabezaba al grupo inconforme anunció que abandonaban la reunión y que lanzó la advertencia: “Nos vemos en el Congreso…”, desde donde, sin duda, buscarán concretar su cometido. Si es así, vale preguntar: ¿Quiénes son los diputados dispuestos a apoyar la petición de reforma a la Ley Orgánica como lo plantea este grupo que ha recurrido a la violencia y pretendió tomar instalaciones universitarias? ¿Acaso los diputados del Partido del Trabajo? ¿Quizás las legisladoras del extinto Futuro? ¿El diputado sin partido? ¿O legisladores de las otras bancadas partidistas? Será interesante conocer quién de ellos es el primero en dar un paso adelante y qué opina la ciudadanía de eso.
Finalmente, sobre la advertencia de la Rectora de que “no vamos a permitir que actores externos manipulen, tergiversen o se aprovechen de las causas legítimas de nuestros estudiantes para fines políticos ajenos a la Universidad”, se presume que hay involucrados desde la Ciudad de México detrás del movimiento y que estarían en permanente contacto con quienes liderean aquí las acciones de protesta y de violencia.
Pero estos puntos serán temas a tratar en próximas entregas.
Al tiempo…