Por Julio César Hernández
 
Las versiones sobre una inminente remoción de los actuales consejeros integrantes del Instituto Electoral del Estado (IEEJ) con motivo de la reforma constitucional en materia electoral, que incluye la creación del Instituto Electoral y de la Participación Ciudadana, ya generó la reacción del presidente de este órgano, José Luis Castellanos González.
 
En un documento al que dio lectura hoy en una rueda de prensa mañanera, Castellanos González, al respecto pregunta: “¿Por qué? ¿Cuál es la razón? ¿Cuál es la causa? ¿Cuáles son los motivos y argumentos de ley para ello? ¿Se nos remueve por intentar hacer bien las cosas?”.
 
Es cierto que hasta hoy no son más que meras versiones las que hablan de un cambio en los árbitros de la contienda electoral, cuya gestión concluiría hasta el 2012, pero bien dicen que “si el río suena, es que agua trae”, y sin duda alguna que los partidos políticos estarían replicando, a través de los diputados locales, lo que llevaron a cabo a nivel federal con el IFE que encabezó Juan Carlos Ugalde, luego de las elecciones del 2006.
 
También es cierto que hasta ahora, de acuerdo a esas mismas versiones, no se sabe cuáles fueron las fallas, errores, ilícitos o irregularidades en que incurrieron los consejeros como para que sus cabezas estén a punto de ser colocadas en la guillotina que los partidos políticos tienen para hacer y deshacer cuando las cosas no les gusten o no respondan a sus intereses.
 
Si deveras los diputados piensan remover a los consejeros electorales, tendrán que darle una explicación clara y contundente a los ciudadanos jaliscienses del por qué lo hacen, pues nunca se justificará que la razón sea la modificación de la figura del Instituto Electoral, añadiéndole el campo de la participación ciudadana.
 
De no hacerlo, por supuesto que tendrán razón quienes argumenten que el cambio de consejeros es una venganza de los partidos ante la posibilidad de que sean sancionados por haber rebasado los topes de campaña -¿alguien lo duda?-, y que cualquier otra explicación que den, carecerá de credibilidad.
 
Ahora, se habla de que de entre los actuales consejeros podría salir el próximo presidente del nuevo Instituto, concretamente Sergio Castañeda, lo que de ser cierto se presta a serias sospechas, pues nadie se explica que úeda haber consejeros buenos y consejeros malos, cuando la tarea encomendada -las elecciones del 2006- fue responsabilidad de todos y, finalmente, salió bien.
 
No carece de razón Castellanos González cuando, en su documento, señala:
 
“Parece que algunos jugadores quieren un árbitro a modo, y para ello no tienen empacho en cambiarlo cuando les parece más conveniente. Sería increíble ver a los jugadores de un equipo de futbol, sacando al árbitro del partido porque no les parece cómo lo dirigió. ¡Los jugadores evaluando al árbitro y tomando decisiones sobre su destino!”.
 
Ah, qué nuestros diputados.