Cada tres años tenemos que soportar nuevas ocurrencias de funcionarios públicos y empresarios que se creen los descubridores del hilo negro cuando se trata de darle nueva vida al Centro Histórico de Guadalajara.

En esta ocasión las dos ocurrencias son cerrar la avenida Hidalgo todos los primeros sábados de cada mes de 6 a 11:30 PM y la segunda volver a insistir con repoblar este espacio urbano.

La primera iniciativa proviene del empresario Juan Marull Tomas, vicepresidente de la Cámara de Comercio Centro Histórico, quien luego de presentar este proyecto, junto con el alcalde Alfonso Petersen, reconoció que a ambas partes se les olvidó que por esa avenida pasa un trolebús que no puede ser desviado.

La segunda ocurrencia se debe al Director de Obras Públicas del Ayuntamiento de Guadalajara, Gilberto Toscano García de Quevedo, quien anunció que el gobierno municipal destinará 20 predios de propiedad pública y privada para construir vivienda vertical y así repoblar el centro con el objetivo de devolverle la vida a este espacio de la ciudad.

Sin querer ser pesimistas ni catastrofistas podemos asegurar desde ahora que ambas ocurrencias están destinadas al fracaso por varias razones.

  1. Al Centro Histórico de Guadalajara le sobran atractivos. Los edificios históricos y su oferta comercial son suficientes para atraer visitantes y compradores, lo que hace falta es crear las condiciones de seguridad, accesibilidad y limpieza para que la gente se anime a visitarlo y a disfrutarlo. Los problemas del Centro son la falta de estacionamientos, seguridad y limpieza; y el exceso de camiones pasando por algunas de sus avenidas, lo que lo vuelve ruidoso, estresante y caótico.

  1. La falta de estacionamientos es un problema crónico de toda la ciudad, pero está más acentuado en el Centro. Buena parte del problema de falta de cajones de estacionamientos se lo debemos a los centenares de burócratas que llegan temprano a ocupar por muchas horas los espacios que ya no podrán usar los visitantes y compradores. La burocracia no sólo se queda con la mayoría de los espacios de los estacionamientos cerrados, sino que se reserva para sí la mayoría de los espacios abiertos alrededor de los principales edificios públicos.

  1. El despoblamiento que sufrió desde hace mucho tiempo el Centro Histórico tiene que ver con un proceso natural que se da con el crecimiento de las ciudades. No es raro encontrar otros centros históricos en otras ciudades también deshabitadas. Por lógica, la gente deja de habitar aquellas zonas que se van convirtiendo en zonas comerciales y de oficinas porque la capacidad de convivencia se pierde. Ese mismo proceso se está dando de manera natural en otras zonas de la ciudad, como los centros de Zapopan y Tlaquepaque, y las colonias Chapalita y Providencia. Este proceso no puede revertirse con el simple capricho de la autoridad.

  1. Al Centro Histórico se le sigue regateando su vocación como un espacio turístico y comercial. Los gobiernos deberían empezar por retirar sus oficinas de esta zona y convertir en atractivos turísticos los edificios históricos que ahora ocupan los burócratas.

  1. La inseguridad pública sigue siendo una percepción constante de quienes acuden al Centro Histórico de Guadalajara. Mientras esta percepción no se modifique con acciones reales la gente se resistirá a visitar el Centro.

Por lo anterior, es lógico pensar que cerrar calles sólo contribuirá al desorden vial en el Centro y que intentar repoblar a fuerza un espacio que expulsa a sus vecinos es un esfuerzo que está destinado al fracaso.

Creo que otras acciones sí contribuirían a mejorar pronto las condiciones para hacer del Centro un espacio atractivo para los visitantes locales y foráneos y que contribuirían a reactivar las ventas de los comerciantes de la zona.

  • Implantar un sistema de tiempo máximo en la ocupación de un espacio de estacionamiento como ya se hace con éxito en otras ciudades, para generar movilidad e incrementar la probabilidad de que un visitante o comprador encuentre lugar.

  • Que los gobiernos estatal y municipal pongan el ejemplo haciendo que los burócratas dejen de asistir al trabajo en automóvil y dejen de ocupar durante toda la mañana o todo el día lugares que deberían aprovechar visitantes y compradores.

  • Que los gobiernos empiecen a trasladar sus oficinas fuera del Centro Histórico, destinando los edificios históricos a la promoción histórica y cultural.

  • Que los predios que se intentan destinar a vivienda se destinen a crea nuevos estacionamientos.

Estas soluciones sí tendrían un impacto real en la reactivación y ordenamiento del Centro.

Mientras se siga optando por imponer ocurrencias en lugar de buscar soluciones de fondo seguirá retasándose la recuperación y reactivación del Centro Histórico de la Ciudad.