Por Alfonso Javier Márquez


Hay dos formas de analizar políticamente la salida de Francisco Ramírez Acuña de la Secretaría de Gobernación, desde la perspectiva de los grupos del Partido Acción Nacional.

La primera, la que andan difundiendo los afines al ex gobernador, es que ahora Paco tendrá más tiempo para estar en Jalisco y dirigir sus tropas políticas. Dan por hecho que Ramírez Acuña domina el Congreso –de acuerdo- Tlaquepaque, Tonalá y tiene buen peso en el Ayuntamiento de Guadalajara; además de que mantiene el liderazgo sobre el presidente del Comité Estatal, Eduardo Rosales Castellanos con quien lo unen además de puestos y proyectos en común, una amistad de varios años.

Desde esa perspectiva, Ramírez Acuña estará en posición de hacerles la vida de cuadritos a sus enemigos políticos, léase Emilio González, Herbert Taylor y su grupo; con tiempo de sobra para hacer “grilla” ya no desde México sino en Guadalajara donde podrá ponerle cuanta piedra pueda al actual gobierno y a la corriente que representa en sus aspiraciones por ganar espacios en el próximo proceso interno por las candidaturas de las elecciones internas.

La otra forma de ver el tema es la que la mayoría de los analistas han acariciado y que celebran los detractores de Paco: que con la salida Ramírez Acuña de Gobernación pierde fuerza su grupo político asentado en Jalisco y que ganan quienes están del lado de Emilio González.

Esta claro que en Jalisco el político en activo mas allegado a Ramírez Acuña es Jorge Salinas; es del dominio público que el coordinador de los diputados del PAN en el Congreso local aspira a la candidatura de su partido a presidente municipal de Guadalajara. Hasta antes de la salida de Ramírez Acuña era el mas consistente en su camino a las convenciones de donde habrá de emanar el candidato, seguido muy de cerca por Rodolfo Ocampo, el director del SIAPA que se ha mantenido al margen de las alianzas abiertas con las corrientes en conflicto, pero que por eliminación recibiría el apoyo de quienes tienen el Gobierno Estatal pues la otra corriente, la de Paco, que aglomera lo que quedó del grupo Zapopan de Fernando Garza, apoya a Salinas.

Para efectos alcance político, no es lo mismo tener el apoyo de un secretario de gobernación, el segundo hombre mas poderoso del país, que el de un ex gobernador sin trabajo. Pero para efectos de las formas panístas, pareciera que tienen algo de razón quienes apuestan a que Ramírez Acuña, sin nada que le quite el tiempo, dedicará todas las baterías a reconstruir su grupo político y ganar terreno en la carrera pode el poder en Jalisco sin perder de vista un dicho utilizado por los propios blanquiazules en las contiendas internas de “la nómina, es la nómina” en referencia a que quien le paga a los panístas tiene mas posibilidades de presionarlos para apoyar a tal o cual persona o proyecto y en este supuesto la nómina apoyaría a Rodolfo Ocampo si este se convirtiera en el candidato del gobernador para la capital tapatía.

De una cosa estoy seguro: los golpes políticos estarán de a peso en el 2008 en el PAN y no necesariamente por la salida de Ramírez Acuña; esto ya se veía venir pues están polarizadas las dos principales corrientes internas, lo cierto es que no es lo mismo, hablando de peso, un gobernador contra un secretario de gobernación, que un político sin trabajo contra un Gobernador en su segundo año de gobierno.

Seguro el duelo comenzará esta semana al arribo del ex secretario, para los morbosos se antoja un episodio de pronóstico reservado en el que ambos rivales tendrán descalabros letales… por cierto ¿cuándo llega Paco?