Ayer, con día de asueto, iniciamos el año electoral cuya primera etapa concluye mañana miércoles tres con el cierre de las precampañas de los precandidatos a la gubernatura (por orden alfabético): Claudia Delgadillo González, de la coalición Seguimos Haciendo Historia (Morena-Verde-PT-Futuro-Hagamos); Laura Haro Ramírez, de la coalición Fuerza y Corazón por Jalisco (PAN-PRI-PRD); y Jesús Pablo Lemus Navarro, de Movimiento Ciudadano.

Como lo referimos en uno de nuestras últimas entregas el año pasado, mientras Delgadillo González caminó “de la mano” de Claudia Sheinbaum, como el viernes pasado, y Haro Ramírez lo hizo y lo hará mañana “de la mano” de Xóchitl Gálvez, Lemus Navarro tuvo que caminar solo, sin el respaldo ni la “sombra” de la figura de un precandidato o precandidata presidencial cuyo nombre y apellido, se anuncia, conoceremos el próximo día 20.

Los tres precandidatos recorrieron lo que alcanzaron del estado: uno, para que lo conozcan, como fue el caso de Jesús Pablo; y las otras dos para presentarse ahora como precandidatas, pues ya habían realizado giras por diversos municipios del estado en otras condiciones, particularmente Laura en su calidad de presidenta del PRI. De una precampaña no pueden sacarse muchas conclusiones ni hacer comparaciones, pues solamente es un “calentamiento” para lo que vendrá a partir del primero de marzo: las campañas.

Y las campañas arrancarán previendo una contienda, al menos en teoría, cerrada entre Movimiento Ciudadano y la coalición Seguimos Haciendo Historia, mientras atrás viene una aguerrida candidata priista con la desventaja de representar a tres partidos que prácticamente poco o nada le dicen ya al electorado en general, aunque en algunos municipios muy en lo concreto mantienen su fuerza y presencia que puede llevarlos a obtener algunas alcaldías, pero insuficiente para apostar a que pueden ganar la gubernatura.

El primer día de marzo comienza la verdadera “guerra” por la gubernatura, en la que Lemus Navarro y Delgadillo González tendrán que cargar con lo bueno y lo malo que han hecho sus gobiernos federal y estatal; con las ventajas y las desventajas que da ser candidatos de dos partidos que en apenas seis años han registrado un alto desgaste ante la ciudadanía, pero cuya maquinaria electoral echarán a andar para ganar el mayor número de simpatías y apoyo que se traduzcan en votos en las urnas el primer domingo de junio próximo.

Pero esta campaña tendrá un ingrediente extra que pocos ven, pero ya se advierte -y del que comentaremos más ampliamente en otra entrega próxima-: una eventual alianza “de facto” entre Movimiento Ciudadano y parte -no afirmo que toda- de la coalición Fuerza y Corazón por Jalisco, pues sabedora de que está lejos de lograr la victoria buscará impedir la llegada de la coalición Seguimos Haciendo Historia, concretamente de Morena, a Casa Jalisco. Estas versiones se escucharon antes y durante la precampaña, y no hay razón para ponerlas en tela de juicio cuando ante la complicidad del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana, que ha sido omiso en cumplir con la legislación, se mantienen numerosos espectaculares en los que promueven, en el mismo espacio, a Xóchitl Gálvez a la presidencia de la República y a Lemus Navarro a la gubernatura.

Entre paréntesis: todo indica que el árbitro electoral en Jalisco no será imparcial. Anótenlo.

Por el momento, esperemos el balance que hará cada contendiente de su precampaña, atestigüemos los procesos internos en los que definirán el resto de las candidaturas pendientes y las probables quejas en tribunales de quienes se puedan sentir afectados en sus derechos políticos, y la posible “desbandada” de un lado y otro de quienes no se vieron favorecidos con una candidatura, para posteriormente estar prestos a ver el arranque de las campañas, de la verdadera “guerra” electoral en la que veremos de todo y de lo que nada debe de espantarnos.

Política al fin y al cabo…