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Julio César Hernández
Uno de los grandes errores del gobernador Emilio González Márquez fue haber designado a Alfonso Gutiérrez Carranza secretario de Salud. De ahí se desprendieron dos grandes aciertos: haberle aceptado su renuncia, primero, y designado en su lugar a Alfonso Petersen Farah, después.
Ya es ocioso discutir si fue demasiado tarde o no la salida de Gutiérrez Carranza y la llegada de Petersen Farah. Lo importante es que ambos casos se dieron.
Pero a una semana de haberse efectuado el relevo en la titularidad de la Secretaría de Salud, las diferencias en la actuación de uno y otro funcionario son notables. Abismales dirían algunos. Ya decíamos en entregas anteriores que lo que le urgía al gobernador González Márquez era recuperar la confianza de la población en la Secretaría de Salud, y para eso requería de alguien que deveras tuviera liderazgo en el sector.
Y a la mano no tenía a nadie más que a Alfonso Petersen, y a él recurrió, pese a que eso significara sacarlo de la presidencia municipal de Guadalajara, a tres meses de entregar el cargo.
Hoy, el titular de Salud ha tomado el liderazgo que debe tener alguien que conoce del asunto y ha salido a las calles a acercarse a la gente, ha tomado la batuta de la batalla en contra del dengue y, lo principal, ha dado la cara. No se ha escudado ni ocultado detrás de una funcionaria como Elizabeth Ulloa, que dicho sea de paso hizo un buen papel ante el pésimo que realizó su anterior jefe.
Hoy no hay “maquillaje” ni ocultamiento de cifras y abiertamente Petersen Farah reconoce que los casos de dengue podrían llegar ya a los 20 mil. Y bajo esa realidad tendrá que actuar, a sabiendas de que en el otro frente tiene al virus de la influenza humana contra el que también ha de batallar.
Así, pues, no hay que regatearle a Emilio González su acierto de anteponer el interés de la mayoría -la población jalisciense- en un asunto tan delicado como es la salud pública, por encima del interés de una minoría -los tapatíos-, que también deberán de verse beneficiados de ese acierto.
Lo demás, ya depende del propio Secretario de Salud.