El 16 de julio pasado, en la rueda de prensa “mañanera” en la Base Aérea de Zapopan, el gobernador Enrique Alfaro Ramírez le dijo al presidente: “Asumo con humildad la responsabilidad de corregir lo que yo he hecho mal. Usted tiene mi respeto y mi aprecio…”, y en en el lapso de preguntas y respuestas con los medios de comunicación respondió “sin chistar” los fuertes cuestionamientos que le hicieron. No se escuchó aquello de: “yo no respondo estupideces…”.

Ayer, con una valla de por medio, salió a dialogar “de frente” -como gusta presumir- con un grupo de manifestantes afuera de Casa Jalisco que reclamaban una respuesta inmediata por la desaparición de dos jóvenes en Teocaltiche.

Tras comentarles que trabajaba mucho, pero que estaba al tanto de su problema, les aseguró que pronto habría noticias. Y ya en un tono melodramático, les soltó:

“Normalmente a lo mejor los gobernadores no salen a atender a la gente, yo salgo para dar la cara -con vallas entre gobernante y gobernados, reitero- (…). Quiero que me crean, quiero que me vean a los ojos para que sepan que estoy metido en eso (…). Yo hago todo lo que puedo (…), no crean que estoy desinformado…”.

Y luego, con una actitud totalmente contraria a la que asumió con los medios de comunicación en la Base Aérea ante el presidente López Obrador, Enrique Alfaro arremetió contra los medios de comunicación de Jalisco con una obviedad:

“Los medios lo que quieren es vender noticias…”.

Y ante la interpelación de un reportero ahí presente, soltó el “golpe” verbal que acostumbra cuando no está ante Andrés Manuel: “¡No te voy a contestar…! Estoy atendiendo a los padres de familia (…); yo no estoy aquí para atender a los medios, estoy aquí para atenderlos a ustedes…”, dijo dirigiéndose a los manifestantes, a quienes prometió: “Van a ver en unos días lo que va a pasar…”.

Pero enseguida, como acostumbra hacerlo comúnmente, buscó victimizarse ante los manifestantes, sin dejar el tono melodramático que imprimió a su discurso, arremetiendo nuevamente contra los medios de comunicación. Dijo:

“Lo que no puedo es estar haciendo… Es un asunto muy delicado como para estar yo trabajando en función de lo que los medios me preguntan. Yo no estoy para los medios, estoy para la gente (…); porque los medios están aquí para sacarme noticia mañana, para estarme atacando a mi como si fuera un asunto mío (sic y recontra sic), como si no fuera de voluntad mía…”.

Alfaro Ramírez confunde crítica con ataque, manejando maquiavélicamente ambos términos con el afán de mostrarse ante la ciudadanía como una víctima de los medios de comunicación en los que se montó y utilizó cuando era oposición para ganarse la simpatía ciudadana, y a los que ahora ya en el poder terminó despreciando.

Además, se le olvida que los medios a los que ahora acusa de atacarlo -no todos, porque a algunos los tiene sometidos-, fueron el instrumento que él utilizo para “atacar” y criticar a quienes gobernaban cuando era oposición.

Así, al mismo tiempo que el gobernador cree que todo gira a su alrededor, como lo han advertido no pocos, por otro lado confirmamos que cuando se trata de atender a los medios de comunicación, Enrique Alfaro no es el mismo cuando está con Andrés Manuel que cuando no está con López Obrador.

No me extraña. Así son los políticos… todos igual de camaleónicos

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